Elegir una franquicia

Javier Burgueño

A la hora de elegir una franquicia, no hay que ofrecerle mucha credibilidad ni confianza al refrán “en el negocio y el matrimonio, acertar y no escoger”. Es una apuesta que no es cuestión de dejar al azar, puesto que la correcta elección puede marcar su destino. Como decisión importante en la vida de uno, la elección debe llevar su tiempo y un minucioso proceso de análisis de lo que ofrece el mercado. Conviene comparar entre las diferentes enseñas del sector, y para estar aún más seguro de lo que se hace, no está de más dejarse asesorar por expertos del tema.

Por suerte, esta fórmula de colaboración comercial está adquiriendo cada día más popularidad. Existen foros en los que se puede hallar información de las firmas que operan de esta forma. Hay un Registro de Franquiciadores, varios portales en Internet, se editan revistas, guías, y se organizan ferias. Las firmas no se esconden; están a la luz.

La situación de la franquicia ha cambiado positivamente. La buena aceptación en el mercado español, la progresiva mentalización de comerciantes y consumidores respecto a su funcionamiento, y el auge de algunas cadenas franquiciadoras, ha hecho que surgiera un nicho por explotar y que se empezara a tener en consideración en diferentes foros mercantiles.

No obstante, ante la situación de optimismo general que se respira, se debe evitar el influjo de la euforia sobre nuestras decisiones: hemos de templar los nervios y ser metódicos en nuestra selección si no queremos errar a la hora de emprender. Y es que, si “lo que mal empieza, mal acaba” es un enunciado presente en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, en el mundo de la franquicia adquiere la categoría de verdad universal. Por eso conviene dar un repaso a aquellos puntos que podríamos considerar requisitos indispensables a la hora de depositar nuestra confianza, o nuestra cartera, en una enseña franquiciadora.

Este es, a mi modo de ver, el filtro más recomendable a la hora de descartar de nuestro proyecto de negocio a aquellas cadenas que en realidad no cumplen con los patrones que conforman la identidad de una franquicia fiable.

He aquí un sucinto decálogo de pistas sobre aquello que debe cumplir una buena enseña para estar entre las elegibles:

  1. Con locales propios. Una empresa que conceda franquicias debe poseer puntos de venta en propiedad. Se trata de locales piloto donde se ha ido madurando el concepto de negocio y en los que se prueban las novedades que se van haciendo. Ésta es una buena señal.
  2. Imagen de marca. Cualquier franquicia que se precie y que funcione con normalidad poseerá una imagen de marca de la que usted, como futuro asociado, se beneficiará. El rótulo vende y conlleva una clientela asegurada.
  3. Claridad y transparencia. Una enseña que no tenga nada que ocultar debe ofrecer todo tipo de información sobre su actividad, su evolución y sus objetivos. Y quienes no obren de forma natural y abierta ante sus peticiones, no se fíe de ellos.
  4. Un saber hacer real y transmisible. ¿Posee la enseña elegida un método infalible para clonar su forma de hacer las cosas? ¿Es transmisible mediante unos manuales operativos claros y una formación adecuada? ¿Es aparentemente aplicable en otros puntos geográficos, que no sean la ciudad de origen de sus creadores?
  5. No renegar de una nueva actividad. Surgen oportunidades empresariales que son un gran negocio, antes impensable, bien por cubrir un nicho de mercado olvidado o bien por no estar explotado. La novedad siempre impacta.
  6. Formación. Es el vehículo para transmitir el saber hacer, la clave de la franquicia. El funcionamiento del negocio dependerá en gran medida de su perfecta transmisión. Hay que valorar mucho si la enseña imparte aprendizaje inicial y continuado.
  7. Datos económicos contrastables, y si es posible un plan de negocio personalizado, teniendo en cuenta el local elegido y el mercado potencial de su área de influencia.
  8. Evolución ascendente y positiva. La trayectoria de una red de franquicias debería reflejar una expansión creciente y un incremento más o menos regular de su número de franquiciados, así como la facturación media de la red.
  9. Respaldo económico. Si una franquicia tiene detrás un grupo empresarial importante transmite mayor seguridad. Aunque esta situación no sea sinónimo de garantía absoluta.
  10. Ayuda en la financiación. Una de las trabas más habituales a las que se enfrenta un emprendedor es la búsqueda de frentes del capital inicial. Si la central se implica en la cuestión económica, es señal de que cree en su idea, desea crecer y es consciente de la dificultad que conlleva iniciar un nuevo negocio partiendo de cero.